El baile de Rifa. El niño de la Bola. El Cascamorras. (Pedro Lagarto). xKhortésMagán

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EL NIÑO DE LA BOLA. EL BAILE DE RIFA. 29 diciembre 2013. 

En la novela “El Niño de la Bola” de Pedro Antonio Joaquín Melitón de Alarcón y Ariza, la propia “ Rifa” es la trama que  da sentido y unidad a la novela siendo su pieza principal. El nudo que se ofrece, confiere como pocas para ser dramatizada, mención especial al capítulo X,  “El emplazamiento”. Manuel Venegas el protagonista, es derrotado por don Elías, alias Caifás en la Rifa, impidiéndole consiga bailar con su hija Soledad. Lo que conduce a que el pretendiente lance un ultimátum: …-“vendré a este mismo sitio, tal día como hoy…, ¡lo juro por el alma de mi padre!, a pujar la gloria de estrechar en mis brazos a ese ángel…. ¡Soledad es mía, y yo vendré a recobrarla y a matar al temerario que haya intentado siquiera atravesarse entre los dos!”-  Se desarrolla la novela de un modo que nos hace deducir una tragedia… encontramos un apunte realista de costumbres populares y  que recoge por escrito una costumbre remota. Del romanticismo al realismo, que nos conduce al costumbrismo y la literatura fantástica.

Es esta una novela de tesis que defiende a la religión católica, base de la moral y que cuando falta la religión, la pasión domina al hombre y le conduce irremisiblemente hacia su perdición y la de todo lo que el más quiere. Si desarrollamos algunos rasgos de la Rifa en la pluma de Alarcón.

El escritor narra que “las funciones que por entonces se celebraba anualmente, en la parroquia de Santa María de la Cabeza, la muy antigua Hermandad del Niño de la Bola.” Por Alarcón deducimos que la misa y la procesión se celebraba los días 6 de abril y el baile de la rifa los días 7 del mismo mes, no consta en el Madoz la parroquia de Santa María de la Cabeza en la ciudad de Guadix, quizás sea un sobrenombre que enmascare alguna de estas parroquias, San Miguel, Santiago… Se celebra como actualmente, siguiendo fuentes fotográficas en la explanada de la Ermita Nueva de Guadix, (Virgen de Gracia)  La función descrita por Alarcón consistía: “en una misa con Señor manifiesto, sermón y comunión general el domingo por la mañana; solemnísima procesión por todo el barrio aquella misma tarde, y baile de la rifa a la tarde siguiente” (lunes).  Es interesante la separación de la parte religiosa que se extiende en domingo y la parte más profana que queda circunscrito al lunes.  De interés resulta la descripción topográfica y social que realiza Alarcón del baile de la rifa: “se celebra en las afueras del pueblo, en una especie de arrabal de cuevas abiertas a pico sobre un anfiteatro de cerros de compacta arcilla, donde vive la gente más pobre de la población. Allí, las madres de las criadas que sirven en el casco de la ciudad colocan delante de su respectivo tugurio todas las sillas que poseen, a fin de que las ocupen los amos de sus hijas, convidados previamente a aquella fiesta, donde las señoras estiman mucho un buen sitio en que reunir tertulia al aire libre, lucir sus atavíos, ver la rifa y el baile, y hasta arrostrar las más encopetadas el deseado compromiso de bailar un poco, cual si fuesen humildes mozuelas de la clase baja.” Como en cualquier tiempo, como algo inmutable y siguiendo el dictado de la “ley de inmemoriales costumbres”, Alarcón llena el lugar de ” clérigos y cofrades, soldados y bailadoras, señores y plebe; allí se veían, a la puerta de las oscuras cuevas, hileras de sillas ocupadas por lujosas damas y endomingados caballeros; allí resaltaban, a la luz del sol, los animados colorines de los pañuelos y sayas de criadas y labriegas, los pintarrajados chalecos y fajas encarnadas de los hombres del pueblo, las medias blancas de trabilla de los que llevaban calzón corto, los refajillos colorados de las niñas pobres y descalzas que no tenían vestido, y las cobrizas carnes de los chicuelos que no tenían ninguna ropa…”

Es interesante la existencia de una presidencia en la que entorno al altar del Niño de la Bola se colocaban el cura de la parroquia, el mayordomo de la Hermandad, la comisión y canónigos, con la llegada de estos últimos comenzaba la rifa. Alarcón hace promesa de no faltar a la verdad para entrar de lleno en cómo se organiza el baile: ” tiene el público facultad amplísima de pedir y rifar, por medio de puja o subasta, así el que Fulana baile o no baile con Mengano, como que éste no abrace, o abrace de nuevo, a aquella con quien acaba de bailar …, dado que allí se baila y se ha bailado siempre es el fandango puro y neto, danza que termina de obligación, como ya sabréis, con un inexcusable abrazo de cada pareja… Los que no quieren que se realice lo que otro desea y paga, tienen que dar mayor cantidad de dinero”.

El baile se concertaba normalmente espontáneamente entre los mozos y mozas, a veces en virtud de puja así lo hace Manuel Venegas. De lo que es en si la rifa de productos, Alarcón escribe: “Respecto de la rifa, era mucho menor el interés del señorío, pues no se subastaba otra cosa que los hilos de marchitas uvas, las tortas de pan de aceite y las panojas de arrugadas peras, manzanas, todo allí de manifiesto, que habían regalado los devotos al Niño Jesús”.

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Fuente: El Niño de la Bola de Pedro Antonio de Alarcón. cdigital.dgb.uanl.mx/la/1080018987/1080018987.PDF

+Info: adurcal. mancomunidad, guía , la rifa de los santos inocentes.

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